La complacencia de los sentidos es una de las características que distinguen a los discípulos del mundo de los discípulos de Cristo. Los discípulos del mundo buscan satisfacer sus sentidos, mientras que los discípulos de Cristo se esfuerzan por dominarlos. Es por este peligro de la indulgencia sensorial que San Jorge Preca subraya la importancia de la moderación, el instrumento que debemos usar para vencer la tentación de agradar a los sentidos.
La moderación es esencial porque nos enseña a reconocer lo que realmente necesitamos y nos ayuda a detenernos una vez que tenemos suficiente. Nos permite ejercer el autocontrol, que es vital tanto para nuestra vida espiritual como para nuestro bienestar físico. Por ejemplo, cuando comemos con moderación, proporcionamos a nuestro cuerpo lo que necesita; pero cuando comemos sin freno, esto se convierte en gula.
San Jorge Preca utiliza el ejemplo de la gula para ilustrar la importancia de la moderación. Da gran énfasis a la templanza en la comida y la bebida, escribiendo que la gula es la primera tentación que debemos superar si queremos comenzar a caminar por el sendero de la vida espiritual.
¿Cómo vencer la gula? Cuando llega la hora de comer o beber, debemos pensar en nuestra necesidad y en el beneficio para la salud, no en el placer. Debemos comer en el momento adecuado y con calma, según lo que necesitamos, y con gratitud por lo que la Providencia nos da. Recordemos que la persona racional come para vivir y no vive para comer.
“Salud del cuerpo, paz del corazón.” El ser humano es cuerpo y alma; por tanto, debemos cuidar la salud de ambos. La moderación nos ayuda a hacerlo, pues mediante su práctica fortalecemos nuestra vida espiritual y también cuidamos nuestra salud física. A través de la moderación, nuestra vida corporal se vuelve más sana, porque una persona moderada nunca hace más de lo que puede soportar, sino que reflexiona de antemano sobre lo que debe hacer y cuánto puede afrontar, ni demasiado ni demasiado poco.
Cuando somos tentados a complacer los sentidos, San Jorge Preca nos exhorta a recordar que la verdadera paz solo se encuentra en la vida espiritual. Esta paz nos conduce al silencio, la sobriedad, la castidad y la reflexión sobre todas nuestras acciones. En cambio, la complacencia de los sentidos nos aleja de la vida espiritual y nos lleva a una existencia inquieta, curiosa, impura y necia. Por tanto, debemos estar siempre atentos y seguir caminando por el sendero de la vida espiritual mediante la moderación; y cuando caigamos, levantémonos de nuevo para continuar nuestro camino.
Kian Borg
Pre-Candidato de la SDC


