El miércoles 29 de octubre de 2025, Erik Varden OCSO, obispo de Trondheim (Noruega), ofreció una charla pública en el auditorio de la Casa General de la SDC en Blata l-Bajda.
La charla, titulada Vivir con Esperanza en Tiempos de Crisis, exploró cómo los cristianos pueden redescubrir la verdadera esperanza en medio de los miedos modernos y del declive civilizacional. El obispo Varden comenzó contrastando la fascinación actual por las imágenes apocalípticas con la comprensión cristiana de la esperanza como una peregrinación dinámica hacia Dios. Argumentó que nuestra época se caracteriza por el miedo, el aburrimiento y la pérdida de propósito, lo que conduce a una civilización frágil, desvinculada de la fe y del sentido.
Apoyándose en figuras como Orígenes, Kenneth Clark y San Benito, explicó que cada persona es un microcosmos de la creación y que la muerte y la crisis deben verse a través del lente de la resurrección. Las civilizaciones, señaló, caen cuando pierden su centro espiritual, pero la renovación a menudo surge de la fe, como se observa en los movimientos monásticos, mendicantes y místicos de la historia. San Benito, por ejemplo, no construyó monumentos, sino comunidades fundamentadas en las promesas de Cristo y en la búsqueda de la santidad.
La charla invitó a los cristianos de hoy a reavivar el deseo, el propósito y la creatividad mediante la fidelidad al Evangelio, la adoración reverente y los actos de caridad. La verdadera esperanza, insistió, no es un optimismo ingenuo, sino la confianza en el poder transformador de Dios. La crisis, de su raíz griega krisis, es un momento de juicio y decisión, que invita a los creyentes a actuar con discernimiento y valentía. La vocación cristiana, por tanto, consiste en encarnar la santidad de manera visible, dejando que la santidad hable donde las palabras ya no convencen. En un mundo cansado de ideologías y desesperanza, vivir la santidad se convierte en el testimonio más creíble.
La charla concluyó afirmando que cada persona, como portadora de la luz de Cristo, está llamada a transformar el crepúsculo en amanecer, convirtiéndose en un signo vivo de esperanza, paz y renovación.


