«Ya no los llamo siervos, sino amigos, porque todo lo que oí de mi Padre se lo he dado a conocer.» (Juan 15,15)
Este fue el tema central de la duodécima edición de la Conferencia Filipina sobre la Nueva Evangelización (PCNE), celebrada durante el último fin de semana de julio de 2026 en la Universidad de Santo Tomás, en Manila. Bajo el término sangkáy, procedente del idioma waray, propio de la región de Bisayas Orientales, este encuentro fue verdaderamente una celebración de la amistad para los miembros de la Sociedad de la Doctrina Cristiana (SDC) que participaron en él.
A lo largo de la conferencia, diversos líderes de la Iglesia en Filipinas reflexionaron sobre el tema de la amistad en Cristo, ya fuera presidiendo la Eucaristía o pronunciando las conferencias principales. Entre los ponentes se encontraban el cardenal José Advincula, arzobispo de Manila, y el cardenal Luis Antonio Tagle, proprefecto del Dicasterio para la Evangelización. Miles de participantes, procedentes de distintas realidades y de diversas regiones del archipiélago filipino, así como de numerosas organizaciones laicales y religiosas, asistieron al evento.
Además de las sesiones plenarias, se ofrecieron diversas sesiones simultáneas en las que los miembros de la SDC pudieron participar según sus intereses. Entre los temas tratados se encontraban la misión global, la catequesis y la educación católica, Magnifica Humanitas, el liderazgo y la sinodalidad, la ecología integral y el bienestar mental.
El espíritu de sangkáy se fortaleció también gracias a los vínculos creados con catequistas de otras diócesis, muchos de los cuales ya habían conocido a los miembros de la SDC a través de los cursos en línea impartidos anteriormente por la Comisión Episcopal para la Evangelización y la Catequesis. Asimismo, la conferencia brindó la oportunidad de reencontrarse con miembros de las Hijas del Sagrado Corazón y de la MSSP, cuyas casas se encuentran en la cercana ciudad de Quezon.
Nuestros corazones están llenos de gratitud por el don de la amistad que Dios nos concede. Como decía san Jorge Preca: «Quien encuentra un buen amigo, encuentra un tesoro.»


