Healing Agony (La agonía que sana), escrito por Stephen Cherry, sacerdote anglicano que desempeñó el cargo de Decano del King’s College de Cambridge.
Este libro trata sobre el perdón y su naturaleza compleja, ofreciéndome nuevas perspectivas sobre este tema. Antes de leerlo, la palabra «perdón» había perdido para mí parte de toda su riqueza de significado; la escuchamos y la utilizamos con tanta frecuencia que olvidamos su profundo alcance. El título Healing Agony (La agonía que sana) hace referencia precisamente a esta realidad: perdonar nunca es fácil ni inmediato. El perdón es una agonía que conduce a la sanación. A lo largo del libro, Cherry recurre a ejemplos de la vida real para mostrar cuán diverso y complejo puede ser el perdón.
El perdón es un camino, de duración y destino indefinidos. Cada experiencia es única porque es profundamente personal y, por ello, cada persona la vive de manera diferente. En el cristianismo, el perdón ocupa un lugar central tanto en el Nuevo Testamento como en la oración del Señor: «Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden». Aquí es importante distinguir entre el perdón de Dios y el perdón humano: los seres humanos no pueden perdonar del mismo modo que Dios, porque les cuesta perdonar y, con frecuencia, necesitan tiempo para hacerlo. De esta distinción surge la idea de la «familia del perdón»: el perdón divino, el perdón entre las personas y el perdón hacia uno mismo.
Cuando hablamos del perdón entre las personas, este comienza cuando una persona hiere a otra. Ese dolor puede variar enormemente en intensidad y puede ser físico, emocional o psicológico; en ocasiones puede ser tan profundo que llegue incluso a quebrantar a la persona. Cherry clasifica este sufrimiento en cuatro niveles: trivial, serio, significativo y devastador. La palabra «perdón» se utiliza en todas estas situaciones, desde un pequeño choque accidental entre dos personas en la acera hasta una pérdida devastadora, como el asesinato de un ser querido. Sin embargo, no todas las situaciones requieren la misma respuesta. En los casos triviales, cuando no existe intención de hacer daño, la palabra «tolerancia» puede ser más apropiada que «perdón». Esto se debe a que la dificultad de perdonar siempre varía según el grado del sufrimiento experimentado.
En los momentos de sufrimiento, especialmente cuando hay traición o una ruptura de la confianza, las personas pueden confundirse fácilmente. Saben que deberían perdonar, pero se encuentran incapaces de hacerlo. Se sienten perdidas e incluso pueden llegar a perder el sentido de su propia identidad. Por esta razón, el perdón no es simplemente una cuestión de fuerza de voluntad, sino un proceso mucho más profundo y complejo.
Healing Agony (La agonía que sana) no es un libro que ofrezca respuestas sencillas; más bien, explora el perdón tal como es realmente, en toda su complejidad y profundidad. Invita al lector a replantearse el significado del perdón, una realidad que con frecuencia creemos comprender bien. Este artículo no es más que una pequeña muestra de lo que ofrece el libro, y lo recomendaría a cualquiera que desee descubrir el perdón desde perspectivas nuevas y diferentes.
Kian Borg
Candidato de la SDC

